martes, 2 de marzo de 2010

«No soy discapacitada, soy única»

Un largo pasillo con un sin fin de puertas permite percibir el encierro. María Angeles Narváez, a la que todo el mundo conoce como «La niña de los cupones», camina por el pasillo de entrada al módulo de hombres de la cárcel de Sevilla II con nervios, no sólo escénicos, sino también por un silencio inesperado, el silencio de la cárcel.

Tiene 32 años y perdió el oído a los seis, pero lejos de fustrarle, su sordera le he enseñado a caminar mejor y ser más fuerte. Consiguió ser la primera persona sorda en aprobar la carrera de danza española, y aún se emociona hablando de sus años de aprendizaje en la academia de Matilde Coral.